NO TE LLAMAS GEMINI… TAMPOCO ERES CHATGPT
No te llamas Gemini… tampoco eres ChatGPT
Edwin A. Charón Velázquez
Seminarista de la Diócesis de Arecibo
"No te llamas Gemini, ni tampoco eres Chat GPT. Dios nos ha llamado por nuestro nombre..."
En estos últimos años me ha parecido curioso, incluso sorprendente, el hecho de que jóvenes de mi generación, también de la generación antes y después de la mía recurren a la inteligencia artificial para dialogar temas existenciales. Recuerdo haber escuchado en algún lugar a unos jóvenes decir que le “consultaban a Chat GPT” cosas como: ¿qué hacer ante tal o cual problema?, “¿qué debo estudiar según lo que conoces de mí, utilizando los ‘prompts’ que te he dado?” ¿qué debo hacer ante tal situación que estoy pasando? y así un sin número de preguntas pudiera contar. Creo que en sí hacerse ese tipo de preguntas no está mal, pero debemos poner atención donde buscamos las respuestas. Cada vez que escucho esa frase del “según ChatGPT” pienso que un libro se suicida. La inteligencia artificial, si bien es una herramienta que ha llegado para quedarse y contribuye en la vida cotidiana de los seres humanos que tienen acceso a ella, NO debe sustituir la inteligencia innata; la inteligencia que viene de los libros. Nada sustituye la inteligencia natural. En términos académicos pudiera ser una herramienta de ayuda para organizar ideas, buscar referencias, aun así, tengo mis cuestiones sobre el tema, sin embargo, no debería utilizarse para manejar cuestiones existenciales o que marquen el futuro de la propia persona. Siendo honesto, no sé qué haría, cuando reciba el don del ministerio sacerdotal, y me toque recibir jóvenes en el confesionario o en dirección espiritual y me digan: “según Chat GPT…”. Porque siempre que escucho esa frase, me viene a la mente la introducción que se hace cuando se proclaman los evangelios: «Lectura del Santo Evangelio según San…». Espero que nunca el ser humano llegue a poner la inteligencia artificial como su propio evangelio.
En fin, a lo que voy con todo esto es que, la inteligencia artificial es una herramienta secundaria, más no puede ser el instrumento principal. No hay ninguna situación que pase, que ya la respuesta no esté escrita en un libro. La lectura espiritual y académica, es fundamental para llevar una vida de cristiano firme y sólida. Es sin duda que el lado oscuro de esta herramienta y de la cual no se habla, es el control mental de las masas. Los que gobiernan desde la sombras fomentan este tipo de herramientas para manipular la conciencia de quienes la utilizan. Quieren que confiemos en la inteligencia artificial porque nos va a ayudar a tomar todas las decisiones. Para que como humanos, más aún como cristianos no pensemos, ni mucho menos tengamos criterio propio. Quieren que pensemos como ellos quieren que pensemos. Me rehúso a pensar que el ser humano ha llegado hasta el 2026 para que una máquina le diga qué hacer. En definitiva, la inteligencia artificial es una herramienta de trabajo, pero no debe suplantar la inteligencia humana. Debemos formar bien la conciencia, que es el árbitro por excelencia entre el bien y el mal. El libre albedrío dado por Dios es el método por el cual buscamos respuestas a nuestras interrogantes; a nuestra toma de decisiones, pero siempre HUMANAS y LIBRES.
Antropológicamente, desde hace miles de años, el ser humano busca respuestas a tres preguntas fundamentales, ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿A dónde voy? Estamos en pleno siglo 21 y probablemente ninguno de nosotros tenemos una respuesta certera a esas preguntas. Por eso, el ser humano siempre tiende a buscar el sentido de la vida. El ser humano, por naturaleza, busca creer en algo para sentirse pleno. Ante esto, debemos tener presente que en realidad no importa lo que esperemos de la «ζωή» (término griego que significa «vida»), sino lo que la «ζωή» espera de nosotros. ¹ Cada uno de nosotros tiene una misión o un cometido que cumplir, dado por Dios desde antes de nuestro nacimiento. Por tanto, esa misión no puede ser reemplazada por una inteligencia artificial. La tarea que nos toca hacer es tan única como la oportunidad que tenemos de realizarla. ²
Por eso, no permitas que ninguna inteligencia artificial, te diga qué hacer. Para eso, Dios a través del Espíritu Santo, nos ha regalado siete dones que nos ayudarán a buscar el sentido de la vida, que constantemente cambia, pero nunca cesa. Con esto no busco demonizar la inteligencia artificial ni nada que se parezca, sino busco crear conciencia de que no te llamas Gemini, ni tampoco eres Chat GPT. Dios nos ha llamado por nuestro nombre y desde que nacimos nos ha dado una misión en esta tierra. Nos toca a nosotros discernir cuál es y asumirla.
En fin, a lo que voy con todo esto es que, la inteligencia artificial es una herramienta secundaria, más no puede ser el instrumento principal. No hay ninguna situación que pase, que ya la respuesta no esté escrita en un libro. La lectura espiritual y académica, es fundamental para llevar una vida de cristiano firme y sólida. Es sin duda que el lado oscuro de esta herramienta y de la cual no se habla, es el control mental de las masas. Los que gobiernan desde la sombras fomentan este tipo de herramientas para manipular la conciencia de quienes la utilizan. Quieren que confiemos en la inteligencia artificial porque nos va a ayudar a tomar todas las decisiones. Para que como humanos, más aún como cristianos no pensemos, ni mucho menos tengamos criterio propio. Quieren que pensemos como ellos quieren que pensemos. Me rehúso a pensar que el ser humano ha llegado hasta el 2026 para que una máquina le diga qué hacer. En definitiva, la inteligencia artificial es una herramienta de trabajo, pero no debe suplantar la inteligencia humana. Debemos formar bien la conciencia, que es el árbitro por excelencia entre el bien y el mal. El libre albedrío dado por Dios es el método por el cual buscamos respuestas a nuestras interrogantes; a nuestra toma de decisiones, pero siempre HUMANAS y LIBRES.
Antropológicamente, desde hace miles de años, el ser humano busca respuestas a tres preguntas fundamentales, ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿A dónde voy? Estamos en pleno siglo 21 y probablemente ninguno de nosotros tenemos una respuesta certera a esas preguntas. Por eso, el ser humano siempre tiende a buscar el sentido de la vida. El ser humano, por naturaleza, busca creer en algo para sentirse pleno. Ante esto, debemos tener presente que en realidad no importa lo que esperemos de la «ζωή» (término griego que significa «vida»), sino lo que la «ζωή» espera de nosotros. ¹ Cada uno de nosotros tiene una misión o un cometido que cumplir, dado por Dios desde antes de nuestro nacimiento. Por tanto, esa misión no puede ser reemplazada por una inteligencia artificial. La tarea que nos toca hacer es tan única como la oportunidad que tenemos de realizarla. ²
Por eso, no permitas que ninguna inteligencia artificial, te diga qué hacer. Para eso, Dios a través del Espíritu Santo, nos ha regalado siete dones que nos ayudarán a buscar el sentido de la vida, que constantemente cambia, pero nunca cesa. Con esto no busco demonizar la inteligencia artificial ni nada que se parezca, sino busco crear conciencia de que no te llamas Gemini, ni tampoco eres Chat GPT. Dios nos ha llamado por nuestro nombre y desde que nacimos nos ha dado una misión en esta tierra. Nos toca a nosotros discernir cuál es y asumirla.
¹ Víctor Frankl, El hombre en busca de sentido, p. 106
² Víctor Frankl, El hombre en busca de sentido, p. 137
² Víctor Frankl, El hombre en busca de sentido, p. 137
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