Un látigo como signo del Miércoles Santo

A continuación, compartimos las lecturas del Encuentro Familiar de Oración para hoy Miércoles Santo, propuesto por la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Arecibo.

Las familias están invitadas hoy a colocar una cuerda o un látigo en la cruz que fue ubicada en un lugar visible desde el exterior de la casa. El látigo puede ser confeccionado con los materiales que tengan a la mano.

Miércoles Santo

Signo: Una cuerda o un látigo (Para colocar en la Cruz)

Oración: Divino Salvador, ¡qué objeto de compasión has venido a ser después que por amor de las almas permitiste que te atasen a la columna! ¡Cómo se cumplió a la letra el oráculo del Profeta, que no podrías ser reconocido por quien eras antes! ¡Qué confusión al despojarte de las vestiduras! ¡qué carnicería bajo aquella tempestad de azotes multiplicados sin medida! ¡Cómo se derramó a torrentes la sangre de las desgarradas venas! Pero, no tanto te azotó la injusticia del presidente romano, y la crueldad de los soldados, cuanto te azotaron nuestras culpas. ¡Oh malvados placeres, que te costaron tantas penas! ¡Oh dureza nuestra!, que viéndote atormentado por nuestra causa, hemos continuado ofendiéndote. Ayúdanos, para que, de hoy en adelante, no sea así. Por la columna a la cual fuiste atado, por los azotes que rasgaron las inocentes carnes, por la sangre que con tanta abundancia derramaste ¡piedad Señor! Líbranos hoy de los lazos del tentador, presérvanos de todo peligro, y llegado el fin del destierro recíbenos en el cielo. Amén.

Introducción: Padre/Madre: Hoy vamos a oír la mala noticia de la traición de Judas, junto con la triste y sin embargo alegre buena noticia de la cena de Pascua de Jesús con sus discípulos. “Mi hora está cerca; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos”. Jesús comerá la comida pascual rodeado de los que le han seguido. El traidor los deja para traicionar a Jesús. Pero Jesús, el Siervo de Dios y del pueblo, afronta su muerte con la más plena confianza en Dios. Jesús celebrará esta Pascua de una forma nueva, transformándola en la Eucaristía. Esto es como un testamento que él deja a sus discípulos. Es la forma más profunda y misteriosa de estar en medio de sus discípulos, entonces y ahora.

Oración Inicial Padre/Madre: Oh Dios y Padre nuestro: cuando hubo llegado la hora de tu Hijo Jesús de aceptar la pasión y la muerte por amor a ti y por amor salvador a nosotros, Él no rechazó ese sufrimiento y profundo dolor. En la hora de las pruebas, por las que nosotros tenemos que pasar, no permitas que seamos rebeldes, sino mantennos confiando en ti, ya que tú nos salvaste por medio de Jesucristo nuestro Señor. Amén

Liturgia de la Palabra: Lector: Lectura del santo evangelio según san Mateo (26,14-25): En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué están dispuestos a darme, si se lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» Él contestó: «Vayan a la ciudad, a casa de Fulano, y díganle: “El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.”» Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: «Les aseguro que uno de ustedes me va a

entregar.» Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?» Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.» Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?» Él respondió: «Tú lo has dicho.» Palabra del Señor

Reflexión: Padre/Madre: El Evangelio (Mt 26:14-25) muestra la actitud traicionera de Judas Iscariote y la preparación e inicio de la Cena Pascual celebrada por Jesús y los Doce Apóstoles, según San Mateo, en tres escenas seguidas: 1) El pacto comercial de Judas con los sumos sacerdotes para que les entregue a Jesús (Aquí se ve el poder corruptor del dinero y donde se pactó como precio el que se pagaba por un esclavo en el A.T; 2) La preparación de la Cena Pascual (Jesús expone que su tiempo está cerca); y, 3) El comienzo de la Cena Pascual, donde Jesús revela la identidad del traidor (Judas viola el vínculo de amor, amistad y confianza que Jesús dio a sus discípulos. Vale resaltar que la traición es el extremo del pecado y florece cuando se desconoce la identidad con el Maestro, con lo cual se rechaza sus enseñanzas y se inclina el ser a querer realizar la propia voluntad y no la de Jesús; en últimas se desobedece a Dios. A pesar de ello, es infinita la Bondad, Compasión y Misericordia del Señor por el traidor. La historia de Judas es la historia humana, pues la persona es capaz de los más grandes heroísmos y bondades y las más bajas vilezas y perversidades. A tal punto que el cambio de vida siempre es posible porque la Gracia Divina es más fuerte que la miseria humana. De ahí que vale hacer un examen de conciencia antes de comenzar la celebración del Triduo Pascual y ver si se está en la senda de hacer todo lo contrario de Judas; esto es, la de aceptar y acoger a Jesús en la vida, confiando en Él e imitándolo en todo, en especial en hacer la obediencia al extremo de la Voluntad del Padre. En caso negativo, inmediatamente pedir la Gracia para que Dios tome mi miseria y la transforme en actos voluntarios de amor y agradecimiento por su entrega y perdón, y así me permita entrar en esa luchar constante para estar en gracia y viviendo intensamente la práctica de la misericordia con los demás. ¡Jesús, en Ti confío!

Oración de los Fieles Padre/Madre: Unamos nuestras plegarias a las de nuestro Señor Jesús, y digamos: R/ Señor, escucha a tu pueblo.

Hijo/a: Por aquellos cuyo amor ha sido traicionado o rechazado, roguemos al Señor.

Hijo/a: Por las personas que están ahora afrontando la muerte, para que se pongan con confianza en las manos del Señor, roguemos al Señor.

Hijo/a: Por todos los que sufren y tienen que tomar decisiones difíciles, para que Dios sea su fuerza e inspiración, roguemos al Señor.

Hijo/a: Por nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, oremos por la solidaridad compartida, roguemos al Señor.

Hijo/a: Por todos los cristianos, para que busquemos la presencia del Señor en la Eucaristía, roguemos al Señor.

Padre/Madre: Señor, quédate con nosotros. Te queremos, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Rezo del Padre Nuestro Padre/Madre: Oremos ahora, diciendo juntos la oración que Jesús nos enseño: Padre Nuestro…

Oración Final: Padre/Madre: Oh Dios, salvador nuestro: un mundo nuevo pudiera haber nacido cuando Jesús entregó su vida por nosotros y nos dejó el signo de que tú has hecho con nosotros una nueva y eterna alianza. Gracias por permitirnos celebrar, en conmemoración suya, este sacrificio que nos trae vida y nos une por el amor. Toda gratitud y alabanza a ti, por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Exhortación final: ¡Qué bueno poder estar con el Señor esta Semana Santa! Tenemos la oportunidad única de reflexionar sobre el inmenso amor con que Dios nos ama. ¿Cómo respondemos a su amor total? ¿En qué medida lo hacemos resonar y lo reflejamos como en espejo a los hermanos alrededor nuestro? Especialmente padres y abuelos, ¿qué hacen para que sus hijos o nietos perciban y sientan el amor de Dios en ustedes? Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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