“Permanezcan en Jesús”
Queridos graduandos de los colegios católicos:
Hoy, que comienza para ustedes un nuevo caminar, les pido que permanezcan en Jesús.
Decía el Papa Benedicto XVI en su encuentro con los jóvenes de Luanda en el 2009, que el ministerio de Jesús “comenzó con gran entusiasmo, pues la gente veía que se curaba a los enfermos, se expulsaba a los demonios y se proclamaba el Evangelio; pero, por lo demás, el mundo seguía como antes” y “la vida era difícil en el día a día”.
Entonces, “el entusiasmo se fue apagando, hasta el punto de que muchos discípulos abandonaron al Maestro, que predicaba, pero no transformaba el mundo”. Fue, en ese contexto, que Jesús habló del sembrador.
“Amigos míos, ustedes son una semilla que Dios ha sembrado en la tierra, que encierra en su interior una fuerza de lo Alto, la fuerza del Espíritu Santo. No obstante, para que la promesa de vida se convierta en fruto, el único camino posible es dar la vida por amor”, prosiguió el Pontífice.
“Él se nos entrega y nosotros respondemos entregándonos a los otros por amor suyo. Éste es el camino de la vida; pero se podrá recorrer sólo con un diálogo constante con el Señor y en auténtico diálogo entre ustedes”, dijo.
“Queridísimos amigos, la fuerza se encuentra dentro de ustedes, como estaba en Jesús, que decía: «El Padre, que permanece en mí, Él mismo hace las obras... El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre» (Jn 14,10.12). Por eso, no tengan miedo de tomar decisiones definitivas. Generosidad no les falta, lo sé. Pero frente al riesgo de comprometerse de por vida, tanto en el matrimonio como en una vida de especial consagración, sienten miedo”, explicó.
Entonces, proclamó: “¡Ánimo! Atrévanse a tomar decisiones definitivas, porque, en verdad, éstas son las únicas que no destruyen la libertad, sino que crean su correcta orientación, permitiendo avanzar y alcanzar algo grande en la vida. Sin duda, la vida tiene un valor sólo si tienen el arrojo de la aventura, la confianza de que el Señor nunca los dejará solos”.
Que la semilla de evangelio que ha sido sembrada en sus corazones florezca en una vida llena de Cristo, que los lleve a tomar la decisión definitiva de entregar cada segundo de su caminar en las manos de Dios, para que permaneciendo en Jesús, ustedes sean parte de la “nueva Jerusalén”, del nuevo Puerto Rico, del reinado de Dios en el mundo.
Con mi bendición y felicitación,
+ Daniel Fernández Torres
Obispo de Arecibo Regresar a pantalla anterior...
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