Music by AccuRadio ®

Arecibo

Roma, IT

Bilbao, PV
Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com
diocesisdearecibo.org - Los carpinteros no sirven para Dios
Tiempos Litúrgicos: 2009061 - Los carpinteros no sirven para Dios

Los carpinteros no sirven para Dios

Domingo 14 Tiempo Ordinario, Ciclo B

 

El Evangelio de hoy resulta muy curioso. Y revela nuestros esquemas mentales, nuestra manera de pensar y valorar. La gente se admira y se hace lenguas de la sabiduría de Jesús. Pero lo que ya no entiende es que “sea el hijo del carpintero”.

No nos asusta la grandeza de Dios. Pero nos escandaliza su sencillez y cuando se hace pequeño. “Y esto les resultaba escandaloso”. No se escandalizan de que Dios tenga una sabiduría especial, sea omnipotente, haga  milagros, sea grande. Pero nos escandaliza verlo de carpintero del pueblo.

Toda su admiración por “su sabiduría”, sus “milagros” se viene abajo cuando se dan cuenta de que Jesús es el hijo del carpintero y conocen a toda su parentela que no pertenecía a la clase alta sino a la clase sencilla y pobre del pueblo. Su apellido no era de los que sonaban y hacían historia.

 

Dios empeñado en rebajarse hasta hacerse hombre y carpintero. Y nosotros empeñados en elevar a Dios tan alto que ni lo podemos ver. Dios empeñado en hacerse uno de nosotros y como nosotros. Y nosotros empeñados en hacerlo distinto a nosotros.

Eso de rebajarse como que no nos va.

¿Quién quiere vaciarse de sus títulos o dignidades?

¿O al menos, no exhibirlas como un trofeo?

Todos queremos subir, aunque sea a cuenta de los demás.

Todos sacamos nuestros pergaminos para que la gente nos considere que somos alguien.

Todos queremos que delante de nuestros nombres pongan: Don, Su Eminencia, Su excelencia, Reverendísimo, Ilustrísimo.

Es que esos títulos lucen, a uno le dan brillo.

Uno puede ser un don nadie, pero con uno de esos títulos por delante, todo el mundo se te rinde.

 

Si Jesús hubiese sido Ingeniero, Arquitecto, Senador, Presidente de la República, Obispo o aunque no sea más que Párroco o Superior de una Comunidad o Presidente de alguna entidad pública, o algo así, todos le creerían. Pero, como era “hijo del carpintero” y su familia no era de renombre en el pueblo, “se escandalizaban de él”.

 

Por eso Dios nos suele resultar desconcertante, porque Él camina siempre en dirección contraria a nosotros.

El queriendo acercarse al hombre y nosotros empeñados en verlo desde lejos.

El queriendo parecerse a nosotros y nosotros empeñados en hacerlo distinto.

El queriendo familiarizarse con nosotros y nosotros empeñados en sentirlo extraño.

El queriendo hacerse sencillo y nosotros empeñados en hacerlo complicado.

El queriendo que le tratemos de tú y nosotros tercos en llamarle “Señor”.

El queriendo hacerse débil y nosotros seguimos tercos con eso de “omnipotente”.

El queriendo hacerse pobre por nosotros y nosotros tercos en querer verlo rico.

El queriendo inspirarnos confianza y nosotros tercos en tratarlo siempre con grave reverencia: “Señor”.

 

Y el caso es que, con esas nuestras actitudes, le impedimos hacer su obra en nosotros. “Y no pudo hacer allí ningún milagro”. “Y se extrañó de su falta de fe”.

Porque es fácil creer en un Dios que nosotros hacemos y creamos a la medida de nuestras mentalidades.

Pero la fe no consiste en creer en el Dios que nosotros nos inventamos sino en el Dios que se nos revela tal y cual quiere que le conozcamos.

Dios no quiere imponerse por su poder sino por su amor.

Dios no quiere que le amemos por su grandeza sino por su sencillez.

Dios no quiere que le temamos por omnipotencia, sino que le amemos por hacerse como nosotros.

Dios quiso ser carpintero, arregla sillas, arregla patas de mesa.

Dios quiso ser carpintero para oler a viruta y aserrín.

Dios quiso ser carpintero para oler a madera.

 

Y esto lo transferimos luego a la realidad de la vida. Un amigo mío era socio de una empresa. Su otro socio decidió retirarse y él le compró su parte. Pero le dio un consejo: “Oye, supongo que tirarás ese “Wolswaguen”  y te comprarás un “Mercedes” aunque sea de segunda mano, porque ¿qué banco te va a prestar dinero si te ven con ese carro?

Es que para nosotros las apariencias valen mucho, aunque sea de segunda mano. Pero que sea de los que suenan alto. Lo mismito le pasó a Jesús: habla bonito, dice cosas extraordinarias, tiene una sabiduría única, pero no tiene carro, es un simple carpintero.

 

Oración

Señor: Cuando mi pobreza me impedía soñar, solo pude pensar:

“Seré zapatero o carpintero”.

Y ni fui zapatero ni fui carpintero.

Pero en aquel entonces no se me hubiera pasado por la cabeza,

que eso de ser carpintero no vale para ser Dios.

Pero un día Tú, sin renunciar a tu condición divina, te hiciste carpintero.

Por eso los tuyos no quisieron creer en ti.

Pero te doy gracias porque sabes mucho de maderas y de clavos.

Porque así te has hecho más cercano y asequible a nosotros.

No te pido que arregles mis sillas rotas,

sino que seas el carpintero que arreglas cada día mi corazón roto.

 

P. Clemente Sobrado, C. P.

Tiempos Litúrgicos
Otros Artículos
Galería General de Fotos de la Diócesis:
Nota para las parroquias de la Diócesis de Arecibo. En esta galería de fotos, podemos publicar fotografías de las actividades oficiales que se realicen en su parroquia. Las fotos deben ser enviadas por el párroco o administrador parroquial, en formato GIF o JPG, al e-mail webmaster@obispado.org
Climatología:

San Juan

Ponce

Mayagüez

Caguas

Arecibo

Fajardo

Boquerón

Rincón

Roma, IT

Bilbao, PV
Usted es el visitante 1311
© Copyright 2003-2010 www.diocesisdearecibo.org - All rights reserved
info@diocesisdearecibo.org
powered by www.prograph.com © Copyright 1997-2010
Site Meter
Bienvenidos, en este momento hay en línea...