 No hubo rueda de prensa
Domingo 5to Cuaresma, Ciclo B
Jesús no quiso hacer una rueda de prensa con aquellos que “querían verlo”. ¿Querían
verlo de verdad o era una simple curiosidad? Vamos a pensar bien diciendo que
había un deseo sincero de verlo. Y sin embargo, Jesús no les concede esa rueda
de prensa y más bien los remite allí donde él se manifestará y revelará
plenamente: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí”.
Sin embargo estos peregrinos expresaban la verdad del corazón humano de todos
los tiempos y también el reto que tendrá que enfrentar la Iglesia.
No van directamente a Jesús, sino a uno de sus representantes, a Felipe. Felipe,
a su vez, va a Andrés, y juntos se presentan a Jesús.
“Queremos ver a Jesús” es la gran pregunta que hoy hacen los hombres a los
cristianos. Juan Pablo II en su Exhortación Novo Milenio Ineunte, nos dice:
“Como aquellos peregrinos de hace dos mil años, los hombres de nuestro tiempo,
quizá no siempre conscientemente, piden a los creyentes de hoy no sólo “hablar”
de Cristo, sino en cierto modo “hacérselo ver”. (NMI n.16)
Y añade:
“¿Y no es quizá cometido de la Iglesia reflejar la luz de Cristo en cada época
de la historia y hacer resplandecer también su rostro ante las generaciones del
nuevo milenio?” (NMI n 16) “Nuestro testimonio sería enormemente deficiente si
nosotros no fuésemos los primeros contempladores de su rostro” ….. “la mirada se
queda más que nunca fija en el rostro del Señor”. (id)
Dios no solo nos quiso hablar de sí mismo. Quiso hacerse visible en su Hijo
encarnado en la condición humana. Dios se hizo visible con rostro humano.
Y ahora, Dios sigue queriendo que nosotros le demos un rostro, que lo hagamos
visible. Porque el hombre:
No vive sólo de ideas.
Tampoco de palabras.
No basta hablarle de Dios.
La gente quiere ver.
Cuando aparece alguno de esos cantantes famosos, todos sabemos que podemos
escucharle en los CDs que se venden por todas partes, pero no nos basta. Todos
queremos ir a verlo y si logramos un autógrafo tanto mejor.
Dios tampoco quiere quedarse metido en un CD.
Ni el hombre se contenta con un CD sobre Dios.
El hombre de hoy tiene oídos, pero tiene sobre todo ojos.
No quiere un Dios de “oídas”, quiere “verlo”.
Y quiere verlo en el testimonio de nuestras vidas, el único rostro posible de
Dios hoy.
Es fácil hablar sobre el pan. Pero lo que los hombres quieren no son
explicaciones del pan sino ver el pan abundante en su mesa.
Es fácil hablar del agua. Pero lo que los hombres quieren no son explicaciones
químicas sino tener agua fresca con que saciar su sed.
Es fácil hablar de Dios. Pero lo que los hombres buscan es que se lo mostremos,
lo hagamos visible, que también ellos puedan verlo. No olvidemos lo que nos dice
Juan “y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.
De poco valdrán nuestras predicaciones y nuestra palabrería sobre Dios si
nuestras predicaciones y nuestras palabras “no se hacen carne y habitan entre
nosotros”.
Nosotros mismos ¿no rezamos en los salmos: “muéstranos, Señor, tu rostro”, “no
nos escondas tu rostro”, “haz brillar tu rostro sobre nosotros?” (Sal 67/66,3)
Y es precisamente en la Cruz donde Jesús revela el verdadero rostro de Dios.
Sabe que, a pesar de ser Él mismo, el rostro visible de Dios, sólo brillará
definitivamente este rostro “cuando sea levantado en alto”, porque es ahí donde
Dios manifestará la verdad de su amor y la verdad del hombre.
Resulta interesante descubrir que: El hombre está llamado a ser el rostro
visible de Dios. Y el rostro de Dios revelado en la cruz “manifiesta plenamente
el hombre al hombre mismo”. (NMI n.23)
Tenemos que anunciar a Dios. Pero sobre todo tenemos que hacer visible a Dios.
Bella y hermosa la misión que Dios nos encomienda. Ser como su fotografía hoy.
Somos los fotógrafos de Dios. No sólo nos revelamos a nosotros mismos sino que
somos ese espacio donde los hombres se dan cita para ver a Dios.
Llamada a un enorme compromiso con Dios y con los hombres. Pero también una
maravillosa misión. ¿Ustedes entienden cómo Dios ha podido fiarse tanto de
nosotros que nos haga responsables de su rostro ante los hombres? Pues yo no lo
entiendo. Sencillamente lo adoro y lo admiro.
Oración
Señor: También nosotros queremos ver a Jesús.
Pero sabemos que, aun mirando no vemos de verdad,
porque nuestros ojos se quedan en la superficie.
Déjanos también a nosotros acercarnos a Ti mientras cuelgas del madero.
Allí donde pareciera que tu rostro se oscurece, pero que es donde brilla más.
Porque es precisamente en la Cruz donde tu rostro se hace corazón, se hace amor.
P. Clemente Sobrado, C. P. |