Navidad
¡Y Dios nació en un Pueblo joven!
Domingo 4 Adviento, Ciclo B
¿Y dónde nacerá Dios en estas Navidades?
Donde siempre.
Porque
Dios no nació por casualidad en las afueras de Belén.
Dios nació
donde nació, porque era el único lugar donde cabe Dios.
Dios no
cabe allí donde las puertas se cierran a todos.
Dios no
cabe allí donde solo cabemos nosotros y no hay espacio para los demás.
Pero Dios
sí cabe en un cobijo de pastores, abierto al aire libre.
Sin
puertas ni ventanas. Dios sí cabe a las afueras de la ciudad.
Nosotros,
los moradores de los pueblos jóvenes, Señor:
No tenemos
mucho que ofrecerte. Nuestras casas son pobres.
Nuestras
casas son pequeñas.
Por las
justas entramos nosotros. Pero, aún así, podemos hacerte sitio.
No será
muy cómodo. Pero no te faltará ni calor
ni amistad.
¡Es la
riqueza de los pobres!
No tenemos
una habitación de huéspedes.
Pero
siempre habrá una estera más para que te eches y descanses.
¿A caso tu
pesebre era distinto a nuestras esteras?
Tampoco te
imagines que nuestra cena será gran cosa.
¿Cómo fue
la cena de María y de José aquella primera Nochebuena?
No te
hagas ilusiones con el pavo.... Eso sí:
No te
faltará un tazón de caliente chocolate.
Ni un
pedazo de panetón que nos regalaron en la bolsa de
Caritas.
Ni tampoco
te faltará la alegría de nuestra compañía. Los pobres somos gente que nos gusta
la alegría y la jarana. Es lo único que nos queda.
Ah, si te
duermes y a medianoche escuchas algunos cohetes o petardos
No te
asustes. ¡Sabes que están prohibidos!
Pero son
nuestras pequeñas satisfacciones. Somos ruidosos.
Ven. Vente
a nuestra casa. De seguro que lo vas a pasar bien.
Y te vas a
divertir con nosotros.
Ya ves, no
es mucho lo que tenemos.
Tampoco
era gran cosa lo que te ofrecieron los pastores.
Una cueva.
Un pesebre de animales. Un ambiente que olía a hierba seca, recién amontonada.
El vaho caliente de un tranquilo buey tumbado.
Y para ti,
sabemos que fue suficiente. Que no necesitabas más.
Para
tenerlo todo, te hubieras quedado en el cielo.
Para que
no te faltase nada, no hubieras salido de tu Padre.
A la
tierra no has venido para tenerlo todo. A la tierra viniste, para saber lo que
se siente:
Cuando no se tiene nada.
Cuando falta todo.
Cuando no hay nada.
Además,
querido Niño, nos sentiremos felices de tenerte entre nosotros,
Para que
nuestros Niños te conozcan, y Tú los conozcas. Son bien parecidos a Ti.
Tampoco
ellos saben de grandes comodidades. También ellos saben lo que es vivir en
privaciones. Desde que nacieron han vivido sin nada o sin casi nada.
Igualito
que Tú. La cuna de nuestros hijos, es casi igualita a la tuya.
Ya la vas
a conocer. Y sin embargo, también ellos saben sonreír. También ellos saben
llorar. También ellos hacen pucheritos cuando no se sienten bien.
Nuestros
niños se sentirán felices de compartir contigo:
Lo
poco que tienen.
Su
muñeca de trapo.
Su
carrito ya usadito.
Estamos
seguros de que Tú también serás feliz compartiendo lo tuyo con ellos.
Queremos
que juegues con ellos. Que ellos jueguen contigo.
Tendrás
que jugar no sobre la alfombra, que no la tenemos.
Tendrás
que jugar sobre el piso de arena y polvo.
Pero esto
para Ti es ya conocido. Queremos que, Niño Tú y niños ellos,
alegren nuestro hogar en esta Nochebuena.
La Navidad
es nuestra. Tú naciste entre nosotros.
La Navidad
nos pertenece. Tú eres de los nuestros.
La
Nochebuena es nuestra. Que nadie nos la robe.
Nos llaman
los marginados.
Y Tú nos
has convertido en la puerta de entrada del mundo.
Tú no
entraste por la puerta por donde entran todos.
Tú
entraste por la puerta de atrás. Entraste por la puerta que nadie cierra ni por
la noche. Entraste por la puerta olvidada de Belén.
Entraste
por la puerta por donde salen los que la ciudad margina.
Pregúntale a María, tu Madre y al pobre José.
Ellos
recuerdan muy bien por donde Tú entraste en nuestras vidas.
¡Navidad! ¡Y Dios nació en un Pueblo joven!
Oración
Señor: Yo no sé dónde nacerás en
estas Navidades.
De lo que sí estoy seguro es que
nacerás entre los pobres.
Entre los pobres que no tienen nada
como Tú.
Entre los pobres que tienen siempre
un corazón sencillo.
Entre los pobres que saben que te
necesitan, porque eres el único que los comprendes.
Porque eres el único que está
acostumbrado a oler a pobreza.
Señor, donde quiera que nazcas, que
no te olvides de los demás, que aunque no te lo digamos también, también
nosotros estamos necesitados de ti.
P. Clemente Sobrado, C. P.