Recoged las sobras
Domingo 18 a
del ordinario
La abundancia no significa despilfarro. La
abundancia no significa que lo que nos sobra se pierda. Jesús, luego que dio de
comer a tanta gente, ordenó recoger todo lo que había sobrado de panes y peces.
¿Te imaginas? De cinco panes y dos peces comió todo un pueblo: cinco mil
hombres, sin contar mujeres y niños que, de seguro, no serían menos.
Prácticamente una pequeña ciudad. Es que cuando se comparte, Dios hace el
milagro de que haya para todos y aún sobre.
Recogieron
doce cestos llenos”.
No tenían sino cinco panes y dos peces, y ahora tienen una
canasta para cada uno. “Recoged
las sobras”.
Es que lo que a uno le sobra, a otro le falta. Lo
que para uno puede ser ya innecesario para otros es algo esencial. Muchos
vivirían dignamente como personas con lo que les sobra a muchos otros.
¿Te has puesto a pensar cuántas cosas abundan en tu
corazón y que pudieras compartir con los demás? Y no siempre se trata de llenar
estómagos vacíos. No solo el estómago tiene necesidades. Hay otras muchas
necesidades vitales en el corazón humano. Veamos algo concreto.
En tu corazón abunda y sobra mucho amor. No lo
desperdicies dándolo solo a tus amigos, a los que tienes cerca o a los que te
caen bien. Hay tanta gente hoy necesitada de un poco de cariño, de un poco de
amor. Gente que se muere de hambre de pan, pero también de hambre de un poco de
amor y de cariño. Comparte el amor que sobra en tu corazón que es mucho. ¡Que,
por favor, no se pierda nada del amor que es capaz de dar tu corazón!
En tu corazón abunda la bondad. No la des solo a quienes
ya tienen suficiente. No sé si has logrado reconocer toda la bondad que llevas
dentro. ¡Como siempre nos han enseñado a ver todo lo que llevamos de malo, ya
nos hemos olvidado de reconocer toda la
bondad que brota de nuestro corazón! Porque hay muchos que están necesitados:
de una palabra de cariño, de un gesto de
bondad que los haga sentirse mejor.
En tu corazón abunda y sobra el tiempo. ¿Sabes
cuánto tiempo tienes de sobra? Examina bien cómo administras tu tiempo y verás
que tienes tiempo de sobra. ¿Y por qué no dedicar un
poco de ese tu tiempo a quienes viven solos, sin tener con quien hablar, sin
que nadie los visite. Que cada día se están muriendo en su soledad, en la
soledad de su corazón.
Enfermos que nadie visita. Ancianos que nadie les hace compañía.
Niños que carecen de hogar y de familia.
Regalarles un poco de ese tiempo que a ti te sobra,
sería como devolverles un poco de vida que no tienen.
En tu corazón abunda la generosidad. Es posible que
haya mucho de egoísmo dentro de ti. Todos llevamos demasiado. Pero aún así, ¿te
das cuenta de cuánta generosidad hay dentro de tu corazón? No la repartas sólo
con los que ya tienen demasiado. ¡Hay tantos necesitados de eso que a ti te
está sobrando! No te piden que se la
regales toda. Basta que les regales todo
lo que tienes de sobra para ti y para los tuyos.
En tu corazón abunda la alegría. Claro que también
tú llevas dentro muchas tristezas, muchas amarguras. Pero, ¿no me digas que
dentro de tu corazón hay alegría suficiente para ti, para los tuyos, para tus
amistades? Y aún después de hacer felices a tantos, todavía queda mucha alegría
de sobra en ti. ¿No podías compartir un poco de lo que a ti te sobra con tanta
gente que vive triste, angustiada, desolada, desconsolada? Nadie te pide que tú
vivas triste por regalar tu alegría a los demás. Sólo se te pide compartas la
alegría que llevas de sobra en tu corazón.
En tu corazón hay mucha esperanza, aunque muchas
veces también tú sientas que se te nubla el horizonte. Pero aún así, en tu
corazón hay esperanza para ti y para los demás. ¿No podías compartir esa “cesta de esperanza” que sobra en tu corazón, con quienes
viven desesperanzados, viven sin futuro, viven sin
horizonte alguno en su vida?
En tu corazón te sobra paciencia. Ya sé que muchas
veces también tú te cansas. Sin embargo, si te fijas bien, tienes paciencia
para ti y para los demás.
¿Que los viejos son insoportables? Regálales un
poco de la paciencia que te sobra.
¿Que los vecinos ya no los aguantas? Regálales algo
de la paciencia que te sobra.
En tu corazón hay más capacidad de paciencia que la
que realmente consumes cada día. Y esa paciencia la necesita: Tu marido, tu
esposa. Tu hijo, tu hija. Tus viejos que ya chochean.
Si te miras por dentro, te darás cuenta de cuántas
cosas sobran en tu vida, que no sabes qué hacer con ellas. Cosas que tú mismo
ya no consumes e incluso hasta te pueden estorbar y no sabes qué hacer con
ellas. No te fijes tanto en tu chequera, ni en los armarios que ya están
llenos, ni siquiera en la nevera donde hay muchas cosas que se están echando a
perder. Preferible que mires a tu corazón. Porque es ahí donde más abundancia
hay en tu vida.
Oración
Señor:
Siempre creemos tener menos de lo que tenemos,
porque
nuestro egoísmo no se llena con nada.
Nos has
regalado un corazón demasiado grande,
porque
nos lo hiciste algo parecido al tuyo.
Por eso
todos llevamos dentro demasiadas cosas que no utilizamos.
Demasiado
amor que termina por no amar a nadie.
Demasiada
bondad que se apolilla de vieja por no regalarla.
Haznos
sentir también a nosotros la necesidad de compartir.
Tal
vez, no lo necesario, pero al menos “las sobras”.
Esas “sobras” que pueden dar vida y hacer
felices a muchos.
P.
Clemente Sobrado, C. P.