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Hacia el Jubileo de la Diócesis:
Lectura Diaria:

Comunicar a todas las personas para que recen y encomienden al padre Elías

A los hermanos sacerdotes:

El R. P. Elías Fernández, OSST, pasado párroco de Isabela, Puerto Rico, ha fallecido víctima de un infarto. Sus restos mortales recibirán servicios exequiales el domingo, 4 y el lunes, 5 en Ponce. El martes a las 11:00 am. Misa en la parroquia san Antonio de Isabela. Después los restos estarán expuestos en la funeraria san Antonio de Isabela. El miércoles a las 7:00 pm Misa de despedida. El jueves los restos mortales del p. Elías serán llevados a España a petición de sus familiares. Agradecemos las oraciones por este hermano sacerdote que tanto servicio pastoral ofreció en nuestra diócesis.

Descanse en paz el padre Elías.

P. José Dimas Soberal, Pbro. Vicario General

Libro de Jeremías 26,1-9.

Al comienzo del reinado de Joaquím, hijo de Josías, rey de Judá, llegó esta palabra a Jeremías, de parte del Señor:
Así habla el Señor: Párate en el atrio de la Casa del Señor y di a toda la gente de las ciudades de Judá que vienen a postrarse en la Casa del Señor todas las palabras que yo te mandé decirles, sin omitir ni una sola.
Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentiré del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones.
Tú les dirás: Así habla el Señor: Si ustedes no me escuchan ni caminan según la Ley que yo les propuse;
si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que yo les envío incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado,
entonces yo trataré a esta Casa como traté a Silo y haré de esta ciudad una maldición para todas las naciones de la tierra.
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías mientras él pronunciaba estas palabras en la Casa del Señor.
Y apenas Jeremías terminó de decir todo lo que el Señor le había ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: "¡Vas a morir!
Porque has profetizado en nombre del Señor, diciendo: Esta Casa será como Silo, y esta ciudad será arrasada y quedará deshabitada". Entonces todo el pueblo se amontonó alrededor de Jeremías en la Casa del Señor.


Salmo 69,5.8-10.14.

Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; más fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razón. ¡Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!
Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro;
me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre:
porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian.
Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.


Evangelio según San Mateo 13,54-58.

y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. "¿De dónde le viene, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros?
¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas?
¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?".
Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia".
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Mensaje del Obispo:
Columna del Obispo:

Vispera de una Gran Pascua

Al comenzar la Cuaresma, el frontal de la Página WEB de la Diócesis de Arecibo se reviste de gala. Es la víspera del gran Aniversario de la Diócesis, las Bodas de Oro, cincuenta años de vida y servicio.

Que esta imagen inspire a quien visite nuestra Página, nuestra Casa de Iglesia. Y ojalá visualice y contemple a esa luz nuestra vida y proyectos.

La primera marca ha de ser la huella de Dios: El pasó por aquí y todo lo hizo perfecto. Le estamos muy agradecidos y le bendecimos. La segunda marca sería la impronta de los hombres y mujeres que se envolvieron en el plan de Dios y le dedicaron lo mejor de sus capacidades. Son nuestros padres en la familia de la Iglesia. Otra marca es también la mancha de nuestras deficiencias. Todo el ejercicio de la Cuaresma nos ha de llevar a borrar los signos de la muerte y revivir las semillas de vida eterna. Sobre esta reconstrucción proyectamos un verde de esperanzas y compromisos de futuro.

Celebraremos nuestra Pascua en novedad de sentimientos, llenos de la confianza en el Resucitado, intensificando la comunión de corazones, de propósitos y de imagen. Unidos en el Señor asumiremos los retos del futuro.

Que el Señor nos guíe a todos. ¡Bienvenidos!

Con afecto fraterno,

+ Iñaki Mallona, C.P.
Obispo de Arecibo

CARTA PASTORAL DE IÑAKI MALLONA, C.P.

OBISPO DE ARECIBO

EN LAS BODAS DE ORO DIOCESANAS

Amados Sacerdotes, Personas de Vida Consagrada, hermanos y hermanas del Pueblo Santo de Dios. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Vamos avanzando en el Año Jubilar de la Diócesis a los cincuenta años de su erección (1960-2010). Han sido 50 años de Vida, celebrando, misionando y construyendo Comunidad. Hemos recorrido el itinerario con grandes efusiones del Espíritu Santo y manifestación de la gracia de Dios.

  1. Al hilo del camino recorrido

    En los pasados tres años nos hemos ido mentalizando hacia una nueva etapa histórica de nuestra Diócesis. No sólo miramos atrás y damos gracias a Dios. Nos sentimos empeñados hacia el futuro, asumiendo los retos apostólicos y de santidad que se nos van a presentar a nosotros y a nuestros sucesores en los próximos años. Queremos ahora marcar esta trayectoria de llegada a las Bodas de Oro Diocesanas. Al efecto, en varias ocasiones me he dirigido con Cartas Pastorales para crear el clima y acompañar el esfuerzo de personas, Comunidades y Grupos Apostólicos.

    Desde un primer momento centramos nuestras consideraciones en un trípode: SEMBRAR, CRECER Y MADURAR. Estas consignas aludían a la vivencia interior de cada uno, así como al camino indicado a las Comunidades de Vida Consagrada, y a los Grupos Apostólicos. Pretendimos provocar así la vitalidad de las Parroquias y el entramado completo de la organización y el trabajo de toda la Diócesis. Nos ha apadrinado sólidamente el Plan Diocesano de Pastoral, iniciado providencialmente hace unos años y hoy en plena efervescencia y reclamo.

  2. Coronando la etapa

    En esta Carta Pastoral quiero referirme especialmente a la imagen de la MADURACION que, después de la Siembra y el Crecimiento, ha de cualificar y provocar nuestro estado de ánimo, las motivaciones de nuestra Evangelización y la puerta de entrada a la nueva etapa que comienza después de las Bodas de Oro.

    El proceso natural de la Maduración indica el estado adulto y coronamiento de la vida. Es la etapa de la plena conciencia, de la entrega a los demás, del funcionamiento de

    todos los resortes, etc. A la Maduración se le pide siempre el rendimiento máximo. Una persona espiritualmente madura está centrada en Dios, como Principio y Fin; está en plena sintonía con el Corazón y la Obra de Jesús; y funciona con completa docilidad y eficiencia con el Espíritu Santo. Se derraman sobre él los dones y la fuerza del Dador de la Vida.

    Así el creyente funciona eficazmente con las potencialidades del misterio de Cristo; y su misión de santidad y apostolado reflejan la personalidad de Cristo Jesús.

    La persona creyente que ha alcanzado su madurez, se empeña cada vez más en imitar los pensamientos y las actividades de Cristo, y se identifica con la obra suprema del amor de Dios que es la Pasión de Jesús. La constante disponibilidad para la cruz de cada día, el olvido de sí para entregarse a los demás, "por la vida del mundo", etc. son metas que corresponden a la figura del "grano de tierra que cae al suelo y da el ciento por uno" (Cfr. Jn. 12,24).

  3. La fuente de la madurez

Esta etapa es un don de Dios a las almas sencillas; no es fruto de meros esfuerzos humanos ni de sabidurías especiales. Una vida de unión con Dios por la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de los Sacramentos y el culto de la Iglesia, la humildad y la obediencia, la pobreza espiritual y la fortaleza en las cruces son, al mismo tiempo, condiciones necesarias, fruto e imagen de la auténtica madurez cristiana. Así se explican las vidas de los Santos, de tantas Personas Consagradas y de los Mártires que alcanzan una fecundidad y alegría inexplicable en el mundo.

4. Madurez apostólica

Estas realidades están abiertas a nosotros. Nuestro Plan de Pastoral Diocesano nos exige la movilización de todos: pequeños y grandes, fuertes y enfermos, sabios e ignorantes. No es justo recibir dones de Dios y encerrarnos en nuestro "castillo personal", enterrando los talentos. Cristo nos envía a todos con los instrumentos que tengamos. No caben ociosos en la Viña del Señor. Los programas personales y aislados, ignorando a los demás, traen la grave sospecha de un engaño.

Avivar el espíritu personal y colectivo, comprometerse en la organización y comunión eclesial, han de ser para todas las instituciones de la Iglesia la tónica de este momento histórico.

Así también las mismas Organizaciones maduras se animan en su funcionamiento como fermento en la masa, luz en las tinieblas, sal de la tierra y ciudad puesta en la altura (Cfr. Mt.5,13-16) para guiar los caminos y la peregrinación humana. A diferencia de la naturaleza vegetal en su madurez, la persona y las Colectividades espiritualmente maduras alcanzan una etapa que no caduca; es más, abordan sucesivos estadios con creciente y permanente fructificación hasta alcanzar "el cielo nuevo y la tierra nueva" sin fin (Cfr. 2 Pe.3,13; Ap.21,1-2).

El espíritu misionero es inherente a la vocación cristiana; y los dones de Dios van creciendo en la medida en que se comparten. De ahí también que nuestros objetivos son todas y cada una de las personas, sin excepción: las queremos alcanzar donde quiera que estén, en las condiciones que sean; nadie es extraño a esta conquista. Cuando las personas e instituciones están abiertas a estos horizontes, se adentran en la MADUREZ.

Una de las experiencias inmediatas de esta Maduración es el claro sentido de la complementariedad y la búsqueda de la coordinación tanto entre las personas como en las Parroquias y los Grupos. Esta disciplina es una de las señales más claras de la madurez en las personas y en los grupos. Se la busca a ultranza y se amolda a las directivas del Plan y Guía Diocesano.

5. Para el futuro

Con estos dones de Dios y experiencias eclesiales nos abrimos a los nuevos tiempos del Espíritu en las etapas próximas. Nuestros Planes progresarán, las dificultades del mundo crecerán, y en cada día y etapa será más apremiante el anuncio de la Palabra de Cristo y de la vida eterna "para los hombres que ama el Señor" (Cfr. Lc.2,14). Serán tiempos duros, pero estaremos suficientemente entrenados y apertrechados. Los Apóstoles estaban decepcionados por no haber podido pescar nada en toda la noche. Pero aprendieron a echar las redes "en tu nombre…" y como ellos lograremos la pesca milagrosa. La mano de Dios no se ha acortado en nuestros tiempos y en su nombre echaremos también nosotros las redes.

Todos los hermanos somos convocados para protagonizar esta historia de la Iglesia: algunos fueron llamados ya a la recompensa eterna; otros proseguimos en la lucha fiel a favor de Cristo y su proyecto de salvación. Un camino de Dios y un sendero humano ciertamente memorable.

6. Pascua 2010

A las puertas del 50° Aniversario de la Diócesis, invitamos a nuestros Sacerdotes, Personas Consagradas y fieles a intensificar su vivencia cristiana y compromiso apostólico con el espíritu de la Pascua. La proclamación de la Palabra de Dios, los ejercicios de conversión y purificación, la renovación de los compromisos bautismales y apostólicos y el fortalecimiento de nuestra pertenencia y compromiso con la Iglesia Diocesana, etc. han de ser programas intensos de la Pascua y las Celebraciones Jubilares que estamos proyectando. Gocémonos de las bendiciones de Dios y de la alegría que nuestros antepasados nos contagian desde el cielo.

Con el mejor compromiso personal, les envío a todos mi bendición pastoral.

Arecibo, 4 de abril de 2010

Solemnidad de la Resurrección del Señor

+ Iñaki Mallona, C.P.

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